One of the symptoms of an approaching nervous breakdown is the belief that one’s work is terribly important. — Bertrand Russell

Si no puedes con tu enemigo… (II)

Autor: | Fecha: 23 marzo 2009 | Categoría: Campañas | Sin comentarios »

Como era de ver, no esperaba que el enemigo colaborara y apuntara ningún pedido en el cartel que colgamos en el plafón de avisos de nuestro portal. Lo que sí pretendía era explicar al resto de vecinos que estaban desapareciendo paquetes de los buzones y al mismo tiempo, si el ladrón se daba por aludido, pues mejor que mejor. También deseaba ‘reñir’ educadamente al cartero por dejar entregas de cualquier manera en vez de depositar un aviso de correo certificado…

¡Ding-dong! (El timbre de la puerta de nuestra casa).
Abro. El cartero.
—Buenos días —saludo.
—Hola —responde—, traigo este paquete para Zumaques.
—Sí, soy yo.
—Firme aquí, por favor —solicita el cartero tendiéndome un impreso de la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos.
Firmo. Me entrega un paquete del tamaño de un DIN-A3.
—… Por cierto —comenta el cartero con fingido tono casual— he visto el letrerito de la escalera y me sabe muy mal que les hayan desaparecido libros. Yo con eso soy especialmente cuidadoso ya que para mí los libros son muy importantes. Siempre les regalo libros a mis sobrinos porque creo que hay que leer y que los libros hay que cuidarlos y son un tesoro. Por favor, si les desaparecen más libros díganmelo porque yo siempre dejo el aviso de envío certificado en caso de que no haya nadie en casa pero… ¡hay gente que no respeta nada y se lleva los avisos!
—Sí, es cierto aunque ¿de qué les sirven los avisos si no tienen mi DNI para identificarse al recogerlos?
—¡Unos vándalos, eso es lo que son!… Si yo le explicara.
—Bueno, no se preocupe, si nos desaparecen más envíos se lo diremos, de una manera u otra se lo haremos saber.
—Sí, sí, porque yo siempre dejo el aviso de certificado si no encuentro al destinatario en su domicilio —repitió.
—Perfecto, muchas gracias —respondí sonriendo.
—Que tenga buen día.
—Adiós —me despedí cerrando la puerta de casa.

Esto sucedió el miércoles de la semana pasada. El viernes llegó un nuevo envío. Lo encontraron unos vecinos sobre los buzones, al alcance de cualquiera. Ni aviso de entrega ni paquete en el buzón. Afortunadamente los vecinos, sensibilizados por el cartel que habíamos colocado días antes, habían guardado el pedido en su casa para bajárnoslo más tarde.

Srs. Vecinos, muchas gracias.

Sr. Ladrón, no nos hemos olvidado de los seis libros desaparecidos.

Sr. Cartero, vamos a pensar que se trata de un suplente descuidado y que en ningún caso es nuestro cartero habitual el que ha abandonado el paquete. Vamos a pensar que hemos tenido la mala suerte de caer en manos del único cartero suplente poco profesional del distrito.

Seguiremos informando.



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