Fierabrás: Maestro Karamba (o, ‘Una solución seria a la crisis inmobiliaria’)

Panfleto del Maestro Karamba

Al Maestro Karamba hay que reconocerle que sabe adaptarse al mercado:

“(…) ayudas a venta de casa, mantener puesto de trabajo (…)”

Algunos de estos servicios ya los habíamos visto en otros panfletos de fierabrás pero, si la memoria no me falla, el Maestro Karamba es el primero en plantear una solución seria (en comparación a lo que se ha propuesto hasta ahora) a la actual crisis nacida del sector inmobiliario.

Contructores, agentes, bancos, tomen nota del teléfono o —mejor aún— contraten a este profesional, total, no creo que haya gran diferencia entre éste y otros consultores o asesores.

Se requieren 800.000 suscriptores (o ‘De los carteles en tiempos de crisis’).

Hace ya unos años, mi amigo C. puso en marcha una iniciativa curiosa: enganchó por toda la Zona Universitaria en la Diagonal de Barcelona una serie de carteles en los que pedía colaboración para comprarse un equipo de música e informaba del número de cuenta donde hacer el donativo. Eran carteles de tamaño DIN-A4, de aquellos con pestañas en la parte inferior para poder arrancar un pedazo con los datos de interés. Se podía encontrar su cartel en los tablones de anuncios de cualquier facultad o escuela universitaria, en cafeterías, en cabinas, en vallas, en postes de la luz y teléfono, en coches abandonados y hasta en algunos cajeros automáticos.

En aquella época, en la España pre-internet de 1987, los carteles fueron confeccionados con un MacPlus, un poco de collage y muchas fotocopias. Hoy en día mi amigo posiblemente hubiera recurrido a blogs, al boca-oreja, al márketing viral por correo electrónico, a las listas de Amazon o, si me apuran, a servicios como Carteles (en www.tablondeanuncios.com), una manera fácil de elaborar uno de esos carteles con lengüetas. Y esto me hace pensar que —no sé si se habrán fijado— la crisis no sólo ha incrementado el uso de redes sociales y profesionales como LinkedIn, Xing o similares sino que también ha repoblado farolas, postes y cabinas telefónicas de esta forma de promoción urbana que, por lo visto, sigue funcionando bastante bien para la oferta de servicios locales y personales.

Por si acaso, yo ya he preparado el mío:

Suscríbase a www.zumaques.com

Ah, lo del equipo de música no funcionó: la idea tuvo su repercusión e incluso apareció como anécdota en la prensa universitaria pero no recaudó ni un duro. Mi amigo C. se compró  tres años después un discman con el primer sueldo que ganamos como becarios.